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Día 1 . Madrid - Burgos en autocar

Viernes 3 de Agosto de 2007

Día 1: Madrid - Burgos en autocar

Suena el despertador, nos levantamos, nos duchamos y preparamos los últimos detalles: cargadores de móvil, cámara de fotos, alforjas, bidones de agua, etc.Con todo listo meto las bicis en la Multipla y más tarde Yoli se conformaría con llevarnos a La Continental. Llegamos sin problemas, allí nuestra hija nos dejó a nosotros ya nuestras monturas. A partir de ese momento me di cuenta de que no tendriamos más ayuda que la que nos diéramos el uno al otro, allí comenzaba la aventura que tanto habíamos soñado.

El primer Obstáculo fue la empinada escalera mecánica, me dirijo a ella y tomo los frenos con fuerza, comienzo a  bajar y parece que la bici y yo vamos a caer en picado, echo la espalda hacia atrás y consigo llegar abajo . Llega el turno de Mari y cuando ve la escalera decide tomar el ascensor, y a todo esto la estación llena de viajeros por todos lados.

Yo me dirijo mientras a coger los billetes que tenía reservados y después a facturar las bicis, donde me preguntan si tengo reserva para las bicicletas y yo le digo que hablé con César y aunque no estaba apuntada la reserva me las factura. Ya solo queda saber donde está Mari, me llama al móvil y me dice que está en la planta -4, mas tarde me llama y está en la -2, después en la planta 0 y por fin, llega el ascensor a la -1 , toda una odisea por la estación, La cara de susto que traia lo decía todo: "No me dejes sola nunca más en la estación" Por fin juntos fuimos al andén 31, el conductor nos abrio el portón donde teníamos que colocar nuestras bicis. Las metí y al dar una con otra me cargue el soporte del faro, ¡vaya comienzo!. No quise montar en el autocar hasta que no se hubiese cerrado el portón donde estaban las bicis.

Cuando, por fin, me subí al autocar me di cuenta que los demás biciclinos que había iban todos a Pamplona, salimos de la estación por un túnel angosto muy lleno de rozaduras de los autocares y de nuevo la luz, M-30 y ctra. De Burgos. Intentamos dormir pero las ganas por empezar el camino no nos dejaba y eso que apenas habíamos dormido. Llegando al túnel de Somosierra cierro los ojos y un frenazo brusco del autocar consigue acabar con nuestro descanso. Llegamos a Lerma y paró un rato y de ahí a Burgos. El autocar debería tener algún problema de amortiguación pues retemblaba todo por dentro y eso sin coger baches, intentamos dormir un poco pero con el retembleo nos era imposible, conseguimos cerrar los ojos a la altura de Buitrago y un frenazo brusco  nos despertó, llegamos a  Lerma y hizo una parada de cinco minutos, de allí directo a Burgos.
Entramos en la estación que está en el centro muy bien comunicada. Saqué las bicis, coloque los manillares, altura, asiento y nos cambiamos de ropa en el servicio de la estación, salimos del baño como verdaderos ciclistas, pero eso sí sin patrocinadores ni apoyo ninguno.
Nos miramos con miedo pero con mucha ilusión, a partir de ese momento empezaba Verdaderamente la aventura del Camino.

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